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¿Cómo tratar los conflictos en navidad? en Valencia

¿Cómo tratar los conflictos en navidad?

Reunirse para comer, cenar o compartir tiempo con la familia en estas fechas es una de las tradiciones más comunes en nuestra sociedad. Además, estas reuniones son valoradas como momentos muy especiales e importantes. Muchas familias comparten estos espacios como único (o casi único) momento del año en el que pueden verse.

Te guste más o menos o tengas más o menos “espíritu navideño” la mayoría de las personas son partícipes de estas celebraciones.

Precisamente por las características de estas reuniones pueden surgir conflictos con personas que no estamos acostumbrados a relacionarnos, ya que no vemos de continuo ni forman parte de nuestra rutina.

Desde la organización, la inversión económica que conlleva, la puesta al día de información sobre nuestra vida, los roces de convivencias más prolongadas de lo habitual, relaciones de pareja, hijos e hijas… Hay muchos factores que influyen y pueden ocasionar conflictos entre los grupos de amigos y familiares.

Seguro que a todos y a todas se nos viene algún recuerdo a la mente sobre una disputa en estos acontecimientos. Primos, tíos, hermanos y por supuesto el famoso tópico del cuñado o la cuñada. Lo que sí que es cierto es que, independientemente del vínculo familiar que nos ata, cualquier celebración puede generar alguna tensión y es importante saber prevenirlas para poder disfrutar de ellas.

Las tradiciones también nos obligan, a veces, a mantener vínculos por compromiso. No estamos diciendo que abandonemos nuestras costumbres en estas fechas y que no demos importancia a familiares o amigos que vemos poco, nada tiene que ver eso con una relación saludable.

Debemos ser conscientes de los diferentes tipos de relaciones que pueden darse, con o sin parentesco y que, en parte, puede estar en nuestra mano prevenir posibles roces.

El estrés en navidad

La navidad siempre viene de la mano de expectativas. Ya sean para bien o para mal, prevemos las reuniones en función de cómo están nuestros vínculos con las personas y nuestras experiencias en otras cenas/comidas o momentos compartidos.

Debemos sumarle, que nos guste más o menos la navidad, son fechas que pueden potenciar ciertos recuerdos y emociones, como la nostalgia.

Precisamente hablar de tradiciones implica que con el paso de los años pueda haber cambios que nos cueste de asumir. No hablamos solo de temas organizativos. Puede que tengamos que enfrentarnos a la muerte de una familiar o a una mudanza. Cosas que nos alejan de lo que estamos acostumbrados y de personas que hacían estos momentos especiales y cálidos.

Todas estas cosas se convierten en posibles estresores que facilitan la aparición de emociones que nos hacen sentir mal y con ello la aparición de posibles conflictos.

Los estresores más comunes pueden ser: 

  • La organización del evento: Concretar las fechas, buscar el lugar, elegir el menú, la compra, el presupuesto. 
  • Reunir a todo el mundo: Aunque hay fechas destacadas que facilitan que en algunos días sea más sencillo reunir a familiares y amigos, surgen muchas quedadas que puede costar llegar a un acuerdo. 
  • Las relaciones: Habrá familiares y amigos que se lleven mejor o peor, pero que puede que sea necesario que estén la misma reunión por los vínculos que tienen común con otras personas asistentes.
  • El cuidado de personas mayores o de los más pequeños/as de la casa. 
  • El orden posterior al evento: la colaboración, de la que posteriormente hablaremos. 
  • La presión social de que todo sea perfecto, un momento mágico, algo especial y excepcional.

El problema no es la navidad

A la primera conclusión que podemos llegar es que el problema como tal no es la navidad. Nada tiene que ver con las fechas, ni que podamos ser más o menos afines. Lo que sí que influye, y mucho, es la importancia extra que puede darse y la presión social. Esto al final se resume en saber establecer límites, respetarlos y comunicar nuestras necesidades y deseos.

Si al final estamos hablando de potenciar una época de felicidad, unión y calidez, que mejor forma de hacerlo que permitiendo que las personas puedan sentirse cómodas.

Sabemos que puede ser duro aceptar que para alguien esto no es tan importante como para nosotros/as, pero en los acuerdos está la clave para llegar a un equilibrio.

Las tensiones que pueden surgir en estas fechas suelen tener orígenes en otros conflictos o estar ya presentes en el día a día, aunque no coincidamos o no tengamos la oportunidad de enfrentarlas y resolverlas.

Es esencial saber identificar qué causas generan los conflictos, qué temas pendientes, que conversaciones o qué diferencias. No hablamos de evitar el problema eternamente, pero creo que todos/as somos conscientes de que no tiene mucha utilidad airearlos en la comida/cena de navidad en contexto con espectadores y sin ambiente de reconciliación.

No es una cuestión de aparentar o intentar “comprar” esa falsa perfección de familia de anuncios de turrones, es saber ubicar las conversaciones en un espacio que facilite la expresión entre las personas implicadas.

La empatía como tradición

Evidentemente, no podemos cancelar nuestras emociones u opiniones solo por lo que pensarán los demás o cómo podrán sentirse otros, pero a coalición de lo que acabamos de hablar, debemos pensar también en las otras personas presentes, en otros familiares y amigos que nada tienen que ver con el conflicto y que probablemente ese malestar les dañe. También puede que esto influya en las relaciones de pareja o acabe afectando a los/as más pequeños de la casa.

Habrá conflictos más graves que otros, pero podemos evitar las conversaciones y temáticas que sabemos que nos alejan y potenciar aquellas que nos reúnen años tras año.

Establece y respeta límites

La familia es importante, pero poder expresar lo que nos hace sentir mal es lo que permitirá que los vínculos sean saludables. Expresar y ser capaces de escuchar los de la otra parte. Igual el momento para hacer esto debe de ser antes y no deberíamos esperar que se solucionen los problemas por la magia de la navidad y afrontarlos para llegar a esos días con algunas ideas más claras.

Evidentemente, sabemos que hay contextos que impiden que esto se dé de forma natural o de la manera que nos gustaría, pero una llamada telefónica puede ser mejor que una explosión por no decir las cosas a tiempo o por evitarnos una discusión.

Los gastos y las tareas

Tanto en las tareas, obligaciones y recursos que necesitamos para estas fechas, es importante que todas las personas implicadas echen una mano. Evidentemente, habrá quien tenga mayor o menor responsabilidad o incluso familias que se turnen por años estas tareas, pero debe de sentirse la implicación de todos/as.

Podemos poner nuestro granito de arena y formar parte de todo el proceso. La magia de la navidad no está solo en el resultado, es compartir todo lo que ocurre.

La navidad no obliga a reconciliar

Ni a reconciliarse, ni a llevarse bien. Este mensaje es duro, pero importante.

Hay conflictos que pueden resolverse, que dependen más de gestionar opiniones, rencores o diferencias.

Habrá otros que no queramos resolver y es igual de válido poner en marcha la asertividad y resiliencia que llevamos todo el artículo, potenciando para mejorar la relación, que decidir que la familia puede cambiar a lo largo de los años y que algunas personas rompen vínculos de parentesco directo.

Colaboración

No solo las partes implicadas directamente en el conflicto pueden trabajar en limar estas asperezas.

Todos los componentes de la familia/amigos podemos poner nuestro granito de arena para facilitar que el conflicto no aparezca en estos momentos.

Evitemos comentarios que enciendan estos problemas, ayudemos a alejar conversaciones que puedan ocasionar confrontaciones que no se saben resolver bien.

Podemos colaborar, apoyar y potenciar ese respeto que puede mantenerse durante unas horas, si todos y todas colaboramos.

Pide ayuda

Como ya hemos comentado, hay conflictos y conflictos. Algunas diferencias en pensamientos e ideas podrán ser incluso simplemente anecdóticas o algunas formar parte de esas “tradiciones” y costumbres que se dan en estas fechas.

Cuando hablamos de problemas con la familia puede hacerse realmente complicado aprender a establecer límites, expresar emociones y opiniones o incluso alejarnos de relaciones que nos son realmente dañinas.

La sociedad tiende a minimizar u obligar reconciliaciones por parentesco.

La terapia psicológica puede ayudarnos a ordenar nuestras ideas y saber diferenciar qué soluciones podemos emplear en estos problemas, cerrar etapas y afrontar duelos que son realmente complicados cuando implican a la familia más directa.

Tu bienestar y satisfacción son nuestra mayor recompensa:

    "Me está ayudando mucho con mi hijo, TDAH, y dislexia, gran profesional."
    "Estoy tenido problemas con mi hijo adolescente y Angharad me está ayudando mucho a controlarr su comportamiento ya que se nos estaba desviando, nos lo esta motivando y lo quería reflejar ya que no tenía esperanzas de poder controlarlo, nos ha enseñado el camino, gracias."
    "Lo que más me ha gustado es la sensación de profesionalidad que desprende, el trato recibido y sobre todo que después de la terapia hemos aprendido mucho y nos está ayudando a volver a ser felices, gracias Angharad."
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