Llevamos muchos meses en los que nuestras rutinas sociales han cambiado. Hemos tenido que adaptarnos al aislamiento, a las medidas de seguridad, como la distancia social, y eso nos ha podido llevar a situaciones de soledad. Para la mayoría de personas esta nueva realidad se ha traducido en frustración, pero muchas otras pueden tener dificultades a la hora de retomar sus relaciones sociales hasta el punto de que pueda costarles mucho volver a relacionarse y sentirse seguros con ello.
¿Qué es la fobia social?
Entendemos una fobia como “un conjunto de emociones negativas que se activan ante la presencia o ante la anticipación de un estímulo determinado que nos produce ansiedad y miedo de forma desmesurada y descontextualizada. Estas respuestas emocionales nos afectan a nivel psicológico, emocional, conductual y físico. Es decir, no sólo sentimos miedo también podemos llegar a tener sensaciones físicas comunes a los trastornos de ansiedad como palpitaciones, sensación de ahogo, mareos o dolores corporales.”
En nuestro artículo sobre las fobias podeís leer más información específica sobre ellas y su funcionamiento.
La fobia social es el temor desmesurado e irracional hacia las situaciones que requieren una interacción social. Es decir, la persona que padece fobia social siente una extrema ansiedad por ser juzgado o criticado por otros, por ser el centro de la atención en una reunión, por tener que interactuar con varias personas, conocer gente nueva o incluso al usar las redes sociales o el teléfono. Estamos hablando de interacciones sociales y eso con las nuevas tecnologías se expande también al plano virtual.
Las personas que tienen fobia social son incapaces de controlar su miedo y su ansiedad en estas situaciones, aunque sepan que no corren ningún peligro real. De ahí que acaben evitando este tipo de situaciones para no sentir ese malestar y se produzca aislamiento.
De alguna manera todos y todas hemos tenido que pasar por una situación de soledad y lejanía de los demás impuesta, similar a lo que las personas con fobia social sufren en su día a día.
El temor al contagio puede provocar que estas situaciones se acrecientan y aparezcan en personas que no habían experimentado estos miedos con anterioridad. La situación sanitaria actual podría funcionar como mantenedora, pero también como detonante.
Es evidente que a todas y todos pueden generarnos ansiedad ciertas situaciones sociales, como hablar en público y ponernos nerviosos por ello. El problema está cuando esta ansiedad, este temor se expande a todas las cosas de nuestro día a día (relaciones,familia, trabajo, responsabilidades, hacer la compra…).
Síntomas de la fobia social
Como hemos comentado antes, la fobia social es un miedo intenso y persistente que no solo afecta a nivel psicológico y emocional, también limita nuestras conductas y puede pasarnos factura a nivel físico.
¿Qué puede ocurrir a nivel físico?
- Palpitaciones.
- Mareos.
- Desmayos.
- Sudoración.
- Ataques cardiacos.
- Temblores.
- Sequedad de boca y tartamudeo.
- Ansiedad generalizada.
- Sensación de miedo.
- Ataques de pánico.
Los síntomas psicológicos
A nivel psicológico y cognitivo nos podemos encontrar con la dificultad para poder hablar con naturalidad en público, sentimientos angustiosos, sensación de estrés elevada, desconcentración, sentimiento de inferioridad o ridículo, pensamientos negativos y críticos hacia nosotros mismos o nuestras acciones.
Otro de los síntomas más comunes tiene que ver con la anticipación, como ocurre con la ansiedad nos adelantamos a lo que podría ocurrir y no hace falta que se presente la situación o el encuentro social para ya sentirnos mal. Esto suele llevar a la evitación y el aislamiento que comentamos antes.
A nivel emocional también podemos notar una repercusión en nuestra autoestima y la confianza en nosotros mismos y nuestras capacidades.
La evitación nos lleva a no participar en estas situaciones sociales limitando nuestra vida social, personal y laboral e incluso impidiendo hacernos cosas que pueden dañar nuestra salud al no realizarlas (ir al médico, la compra, acudir a una farmacia de urgencia…).
Tipos de fobia social
Fobia social generalizada
Este subtipo hace referencia a que la ansiedad y el temor aparece en todas o casi todas las situaciones que requieren una interacción social.
Fobia social específica
La fobia social específica hace referencia a aquella ansiedad que aparece de la misma manera, pero solo en determinados momentos o situaciones. Es decir, que el temor está determinado en función de qué ocurre, con cuánta gente ocurre y cómo ocurre. Pueden tener ciertas interacciones sociales, pero otras no.
¿Qué podemos hacer?
Es evidente que todas y todos hemos podido sentir miedo a lo largo de esta pandemia por nuestra salud y la de nuestros seres queridos. Limitar nuestra vida social ha sido algo necesario y que hemos tenido que sacrificar para poder poco a poco salir de esta situación. Aunque todavía queda algo de camino por recorrer para volver a la normalidad, se empieza a ver la luz al final de este túnel.
Poco a poco retomaremos nuestra vida más normalizada sin olvidarnos, por supuesto, de que la salud ha dependido y depende todavía de ese distanciamiento social, pero tenemos que distinguir esta situación a la que nos hemos visto forzados de algo que pueda estar impidiendonos seguir con nuestra vida o retomarla cuando se pueda de forma saludable.
Aunque la vida continua limitada hay ciertas actividades que en función del lugar y las medidas establecidas podemos realizar y que pueden ser necesarias para nuestro trabajo, salud o vida personal.
Si sientes que puedes estar teniendo esta sintomatología a raíz de la pandemia y el confinamiento o que es una dificultad que ya experimentaban la ayuda psicológica es esencial para salir de ello.
La terapia psicológica tiene como objetivo que la persona pierda este temor a situaciones normales que no conllevan un peligro y que son necesarias para continuar con su vida.
Los profesionales de la psicología te ayudarán a identificar y entender los pensamientos que alimentan de forma intrusiva y mantienen este miedo y ansiedad y de esta forma poder cambiarlos. Apoyándose en proporcionar diferentes herramientas y estrategias de afrontamiento, entrenamiento en habilidades sociales, exposición a las situaciones estresantes y técnicas de relajación.


