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Ley del Hielo: qué es, causas y soluciones en Valencia

Ley del Hielo: qué es, causas y soluciones

¿Alguna vez has discutido con alguien con el que compartes un vínculo especial y te ha dejado de hablar por completo? Sin darte la oportunidad de hablar o expresar tu opinión, simplemente dejan de hablarte. 

Cuando hablamos de la ley del hielo hacemos referencia a un recurso que en ocasiones se emplea en las discusiones como forma de castigo impuesto de una persona a otra. 

Consiste en toda una serie de comportamientos para ignorar a dicha persona y aunque estamos acostumbrados a asociarlo al seno de una relación de pareja, puede ocurrir con personas que tienen cualquier tipo de vínculo (familiar, amistad, laboral…). 

En las relaciones personales pueden aparecer conflictos. A nadie le gusta discutir y suele ser una cuestión que se experimenta con sensaciones desagradables, pero su existencia es necesaria. Nos permite llegar a acuerdos, negociar, gestionar las diferencias y las emociones, expresar nuestros pensamientos y necesidades. 

Aun así, no todas las personas saben cómo gestionar estas disputas tan cotidianas en la relaciones afectivas, porque no es una tarea sencilla. 

Debemos tener en cuenta que cada persona se enfrentará a las discusiones en función de sus propias experiencias, la forma en la que gestione los problemas, rasgos de personalidad o circunstancias específicas personales y del ambiente que nos rodea. 

La ley del hielo es una forma de abuso psicológico encubierto, que ya sea de forma consciente o inconsciente, genera muchísimo malestar a quien se ve sumergido en esta forma de afrontar los conflictos. 

¿Qué es la Ley del Hielo? 

Pauta de actuación que provoca que una persona ante un conflicto deje de hablar a otra y de prestarle atención. No solo existe un silencio en la comunicación verbal, también puede producirse aislamiento emocional y físico.

Con el objetivo de invisibilizar a alguién y anularlo, dejamos de hablarle sin tener en cuenta lo que dice, piensa o siente, fingiendo que no se le escucha y evitando su compañía. 

Puede parecer que las personas que llevan a cabo este tipo de comportamientos con otras gozan de un gran autocontrol y raciocinio, pero no confundamos las cosas. Existe una clara diferencia entre dejar reposar un conflicto o necesitar cierto tiempo para poder afrontarlo (que puede resultar hasta sano en determinadas ocasiones para no dejarnos llevar por el estallido inicial de emociones encontradas en una discusión) e ignorar a la persona por completo, sin escuchar lo que tiene que decir invalidando sus emociones de forma reiterada. 

Aunque en la mayoría de ocasiones va ligado a un conflicto previo que desencadena este recurso, puede darse también de forma inesperada. Es decir, que la víctima no sepa porque se le deja de hablar, ya que el otro no se lo expresa. Simplemente ocurre, dejando a la persona que lo sufre descolocada y sin posibilidad real de afrontar el conflicto porque no sabe de dónde viene o porqué se produce. 

Posibles causas

Que alguien con el que mantenemos una relación cercana, sea de la índole que sea, nos deje de hablar genera muchísimo sufrimiento. La persona sentirá rechazo, dolor, sufrimiento, incertidumbre y malestar sin saber cómo ponerle solución. Implica dejar sin recursos para poder emplear la herramienta más importante ante los conflictos: la comunicación. 

Ser ignorado por algún familiar, amigo o pareja puede resultar realmente doloroso. Evidentemente cuanto mayor sea el vínculo afectivo mayor será el sufrimiento y estrés que experimentaremos. 

Esto no solo ocasionará dolor a quien lo sufre. Quien lo practica estará  empleando un mecanismo nocivo para todas las partes implicadas y que lejos de ayudarnos solo generará más tensión posponiendo el momento inevitable de hacerle frente al problema si queremos solucionarlo.  

Algunas de las causas para llevar a cabo esta acción responden a: 

  • Castigo hacia una persona
  • Dificultades para gestionar las emociones.
  • Vía de escape o evitación.
  • Manipular las conductas de los demás.
  • Zanjar una discusión de forma drástica.
  • Chantaje emocional para buscar unas disculpas forzadas. 
  • Llamar la atención. 

Es importante matizar que aunque puede ocurrir en el seno de un conflicto y de forma puntual por alguna de las anteriores causas, ya hemos dicho que también existen relaciones en las que se da sin previa discusión. 

Esta conducta puede llegar a considerarse un abuso psicológico, ya que si se hace de forma intencionada para manipular o dañar a nuestra pareja (o a otra persona) estaríamos ante un tipo de violencia pasiva. 

¿Qué podemos hacer y cómo solucionarlo? 

Tanto si estamos en un lado de la moneda u otro, ya sabemos que no es una buena forma para gestionar un conflicto y que sus beneficios a corto plazo no son duraderos pudiendo generar muchas tensiones y rencores entre las personas. 

No somos educadores de nadie, las relaciones deben darse de igual a igual. 

Imponer nuestros pensamientos o ideas no va a cambiar el comportamiento de nadie, no es la forma de llegar a un acuerdo y mucho menos empleando un comportamiento que se parece más al chantaje que a la búsqueda de la solución. 

No debemos pensar que el silencio impuesto es una herramienta educativa, a veces las personas necesitarán oír qué sentimos y pensamos para poder entendernos. No podemos jugar siempre a pretender que nos lean la mente para saber qué pensamos y necesitamos. 

Ignorar en este contexto puede deteriorar las relaciones. Aunque estemos enfadados debemos dar la oportunidad a las personas con las que mantenemos vínculos a explicarse y dar su opinión. 

La comunicación es el gran aliado

Este tipo de comportamientos suelen esconder una mala gestión de la comunicación. Como hemos comentado antes, el silencio puede ser bueno en un primer momento donde la exaltación y las emociones están a flor de piel, ahí las pausas pueden ser beneficiosas. 

Dejar que los problemas desaparezcan por sí solos nunca da resultado, son parches y obligar a tener esos silencios tampoco. 

Utilizar la ausencia de comunicación como castigo o para controlar y modular la conducta de alguien es una forma de abuso, se realice de forma consciente o inconsciente. 

No estamos hablando de que las personas no tengamos derecho a cesar una relación o el contacto con alguien, si así lo queremos. Hablamos de una forma de ignorar sin dar 
explicación y con objetivo de que la otra persona se sienta mal y venga a nosotros, en el contexto de una relación.

Hablar desde las emociones no desde el rencor

Afrontar discusiones puede resultar muy complicado y no solo depende de nosotros y de la forma en la que lo queramos hacer o podamos hacerlo. 

Siempre es mejor hablar desde las emociones que desde las acusaciones y el rencor. Si centramos nuestro diálogo en lo que sentimos, en las consecuencias que estamos pudiendo sufrir de ciertos comportamientos de otra persona, estaremos dando pie a que se active la empatía y la escucha. 

Si hablamos desde el reproche solo estaremos provocando actitudes defensivas en los demás y en nosotros mismos cuando nos vuelvan. 

En este artículo os dejamos algunos consejos para mejorar la comunicación en pareja.

Respetar y respetarnos

Debemos tener en cuenta que si es esencial respetar a los demás en las relaciones y discusiones, también debemos respetarnos a nosotros mismos. Si esta conducta persiste hacia nosotros y no conseguimos una mejor comunicación u otros comportamientos por parte de nuestra pareja debemos establecer unos límites y no aguantar conductas que dañan directamente nuestro bienestar emocional. 

Pedir ayuda

Los profesionales de la salud psicológica pueden ayudarnos a manejar mejor las discusiones y generar herramientas de comunicación asertiva para afrontar los conflictos. 

Si sentimos que nuestra relación está marcada por situaciones dolorosas de este estilo podemos pedir ayuda, estemos en el lado que estemos. 

La terapia psicológica puede dotarte de estas herramientas además de enseñarte a sentirte cómodo/a expresando tus opiniones, que es el primer paso para una buena comunicación.

 

 

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