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¿Por qué es importante hablar del suicidio? en Valencia

¿Por qué es importante hablar del suicidio?

    Sigue existiendo un gran tabú alrededor del suicidio en nuestra sociedad. Esto lo convierte en un tema del que desconocemos muchas cosas que son necesarias para su prevención.

    Las cifras son alarmantes a nivel mundial y en nuestro país también lo son. En España es la principal causa de muerte (externa) en adultos y la segunda en personas jóvenes y adolescentes.

    El desconocimiento y estigma en torno al suicidio repercute de manera negativa en las personas, ya que supone una barrera a la hora de buscar ayuda y darle visibilidad a los recursos que existen.

    El suicidio

    La Organización Mundial de la Salud define el suicidio como “todo hecho por el que un individuo se causa a sí mismo una lesión, cualquiera que sea el grado de intención letal y de conocimiento del verdadero móvil”.

    Cuando hablamos de suicidio estamos hablando de un terrible sufrimiento a nivel emocional y psicológico que padece una persona. Puede pensarse, y de hecho lo contrario puede sonar contradictorio, que las personas que deciden cometer estas acciones desean morir, pero más bien debemos hablar de que desean dejar de sufrir.

    Lo que lleva a una persona a suicidarse es la interpretación y vivencia que tiene de ese sufrimiento. Es importante entender que no todas las personas percibimos el sufrimiento de la misma manera, ni lo podemos gestionar de la misma forma. No es algo universal, es algo personal que depende de muchos factores (psicológicos, biológicos, sociales y contextuales). 

    Uno de los mensajes más importantes a transmitir a la hora de hablar de suicidio es que la persona no se suicida porque le apetezca o porque sea cobarde, no es una cuestión de debilidad. Las personas se suicidan porque el dolor que sienten no pueden gestionarlo, sienten que es insostenible y no pueden seguir soportándolo.

    Además, esta percepción del sufrimiento suele ir acompañada de un sentimiento profundo de desesperación, de que la posibilidad de que la situación mejore no existe, de la pérdida total de la esperanza de cualquier cambio a mejor.

    Algunos conceptos clave

    Cuando hablamos de ideación nos referimos a los pensamientos que nos llevan a desear o planear cometer un acto, en este caso relacionado con el suicidio (ideación suicida).

    La conducta suicida sería toda acción o conjunto de acciones y conductas que pone en marcha la persona y que le pueden conducir a la muerte ya sea un suicidio consumado o un suicidio frustrado.

    ¿Efecto llamada?

    Es un no rotundo. Hablar del suicidio no hace que las personas se suiciden más. Esto es una falsa creencia que nos lleva a invisibilizar un problema social y que impide que podamos abordarlo desde todos los agentes sociales.

    Las personas que están sufriendo interpretan este tabú como un rechazo a su sufrimiento, pudiendo ocultarlo y evitando que puedan acceder a la ayuda que necesitan.

    Lo que sí que es importante es tener en consideración como es transmitida la información.
    Debemos evitar culpabilizar a las personas, hablar de debilidad, mostrar el suicidio como un logro a través de mensajes como “lo ha conseguido” (se debe de presentar como un hecho que ha sucedido, no hablar de éxito). La información sobre el suicidio no necesita ser presentado con fotografías o notas específicas de los casos, ni debemos dar detalles de los métodos que se han empleado.

    Lo que importa a la hora de prevenir del suicidio es dar datos e información veraz, contrastados y por parte de profesionales formados y con experiencia. Hablar de la vida como un valor, dar a conocer los recursos de apoyo, la ayuda que se puede solicitar, enseñar a mostrar apoyo y comunicar si se está pasando por un momento complicado, reforzar ese apoyo social. Debemos informar sobre los factores de riesgo y tenerlos en consideración, aprender a detectar las señales de alarma.

    Factores de riesgo

    Cuando hablamos de factores de riesgo nos referimos a circunstancias o características de las personas o grupos de personas que aumentan las probabilidades del suicidio. Es evidente que no todas las personas se suicidan por los mismos motivos, pero existen factores que aumentan el riesgo.

    Algunos factores de riesgo son:

    • Intentos previos de suicidio.
    • La edad: Por ejemplo, ser una persona de entre 15 y 30 años, recordemos que los datos nos indican que es la principal causa de muerte no natural entre las personas jóvenes. También supone un factor de riesgo en la vejez, en personas mayores de 65 años.
    • Los problemas de salud mental.
    • Enfermedades físicas.
    • Tener una discapacidad.
    • Sufrir discriminación, rechazo o acoso.
    • Antecedentes de suicidio familiar.
    • Falta de apoyo por parte del entorno.
    • Nivel socioeconómico bajo.
    • Situación laboral inestable.
    • Dificultad para acceder a los servicios sociosanitarios.

    Mitos del suicidio

    Hablar de ello promueve el suicidio: Aunque ya hemos desmitificado esta idea durante todo el artículo, es uno de los mitos más extendidos entre la sociedad. Poco a poco vamos dejando de considerarlo un tema tabú. La prevención pasa por informar, por conocer, entender y poder tener recursos para pedir ayuda y encontrarla.

    Las personas que hablan de suicidarse no tienen la intención de hacerlo: Esta es otra de las grandes ideas extendidas, los avisos o no avisos que dan las personas. Quienes hablan del suicidio puede que estén pidiendo ayuda o buscando apoyo. Ya sabemos que la ansiedad, la depresión o los procesos de duelo son factores de riesgo y la persona puede sentir que no tiene otra opción para dejar de sufrir y en este proceso expresarlo de forma más o menos directa.

    Los suicidios suceden de forma repentina: Este tipo de generalizaciones impiden que aprendamos a prestar atención a las señales de alerta. Pueden existir signos de advertencias conductuales y verbales y es importante que los reconozcamos, al igual que los factores de riesgo.

    El suicidio solo afecta a las personas que tienen trastornos mentales: La conducta suicida es un problema multifactorial y de mucha complejidad para reducirlo exclusivamente a una causa. Lo social  y cultural forma parte también de los factores que intervienen y afectan, igual que los psicológicos y biológicos. Por eso no podemos reducirlo solo a una causa, hablamos de que cada uno de ellos pueden aumentar la vulnerabilidad.

    Los datos nos demuestran que no todas las personas que se suicidan tenían una enfermedad mental.

    Los intentos de suicidio son una forma de llamar la atención: Es curioso que se menosprecien estos actos cuando los interpretamos como una llamada de atención cuando deberíamos de preguntarnos: ¿Qué puede estar pasándole a la persona para cometer estas acciones?, ¿Cómo podemos ayudarla?. Lo que algunas personas han interpretado como llamadas de atención puede ser una forma de intentar expresar esa angustia y desesperación que no pueden gestionar.

    No podemos prevenir el suicidio: Sí, se puede prevenir y no solo hablando de él específicamente. Cunado hablamos de prevención del suicidio hablamos de poder atender a las necesidades sobre salud mental que tienen las personas. Hablamos de implicar a los diferentes agentes sociales, de formación al profesorado y los equipos sanitarios, por ejemplo. Hablamos de enseñar herramientas para gestionar el dolor, la pérdida o la tristeza. Hablamos de aprender a gestionar todas nuestras emociones, a aceptarlas y poder hablar de ellas para regularlas de forma adecuada. Hablamos también de aprender a acompañar a otras personas en estos procesos. Todo esto se puede y se debe de hacer, es algo que puede salvar vidas.

    Lo que podemos asegurar que NO es ningún mito es que la salud mental de las personas debe de seguir priorizándose. Seguimos invisibilizando en nuestra sociedad el sufrimiento y dolor de muchas personas ante circunstancias que deberían de considerarse prioridades. 

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