Terapia de Pareja -

Benching: Qué es, cómo detectarlo y soluciones en Valencia

Benching: Qué es, cómo detectarlo y soluciones

Las redes sociales han ampliado las formas en las que podemos comunicarnos, relacionarnos, entablar nuevas amistades y un sinfín más de utilidades que han cambiado nuestra vida. 

Es común que con estos cambios aparecen también nuevas terminologías como el “Ghosting” o el “benching” para describir situaciones que se repiten en las dinámicas de estas nuevas formas de relación. 

Muchos romances empiezan a través de las redes sociales. Conoces a alguién, entablas conversación y tras un tiempo determinado, que varía en función de las personas, es lógico que surja conocernos en persona y ver si esa conexión se produce también en el cara a cara. Puede ser el inicio de una relación esporádica, de una amistad, de una historia de amor o de desamor. 

Estas relaciones no tienen nada de malo,ni deben de ser peores por empezar de manera diferente a lo que ahora consideramos “lo tradicional”. Lo que sí que es cierto es que como todas las relaciones requieren de una serie de habilidades y herramientas para poder comunicarnos y que salgan bien. Ocurre que con esta nueva era tecnológica todos estos cambios pueden llevarnos a comportamientos más individualistas y egocéntricos, a que estas nuevas formas y métodos de comunicación favorezcan la aparición de relaciones tóxicas. 

¿Qué es el benching? 

Cuando hablamos de este fenómeno nos referimos a la situación en la que una persona que ya no tiene interés en una relación determinada mantiene el contacto para la manipulación o el beneficio propio. Es decir, se comunica de manera esporádica, breve y de una forma muy superficial con el fin de que otra persona no pierda por completo el interés y poder beneficiarse de ciertas cosas de la relación.

Es como un si, pero no que deja a la otra parte en un limbo. Es más, el término surgió de la “to bench” que significa dejar a alguien en el banquillo. Ya sea por no sentirnos solos, por no querer soltarse del todo hasta encontrar otra cosa o por no desear ataduras. 

Con ello se busca mantener el interés de la otra persona, con la que no queremos nada serio, y de la que obtenemos algún beneficio o satisfacción.

Algo muy común en las relaciones a través de las redes sociales son comportamientos de “conquista” para obtener una cita o un encuentro con la persona para posteriormente ya no mostrar el mismo interés. Si esto se alarga en el tiempo dando atenciones, pero que son escasas e intermitentes dejamos en el otro lado a alguien que no entenderá claramente que sucede y no podrá tomar una decisión basada en la verdad, lo hará en una mezcla de esperanza y manipulación de la que es muy difícil salir. 

Estos contactos, atenciones y muestras de interés no son reales, la persona no está siendo realmente valorada, tienen un objetivo muy distinto al cariño, el respeto, el interés romántico o la pasión, aunque luego existan encuentros de este tipo. 

Imaginemos todas las falsas expectativas que se crean en la persona que lo sufre. La incertidumbre en la que basará esos vínculos que está creando y la inseguridad que provocará a la hora de relacionarse, expresar sus emociones o establecer límites. 

Y podéis pensar que toda historia comienza con una incertidumbre, con no saber qué pasará, pero todo tiene que tener un límite. Un límite que marque un comienzo o un final. 

Vivir en esta incertidumbre de manera prolongada deja de ser excitante y emocionante y puede pasar a ser una verdadera molestia. 

Esto es muy común en las relaciones que comienzan, pero muchas veces también aparece en las relaciones que acaban. En esas rupturas en las que una persona deja a otra, pero no la deja marchar del todo. En la que aparecen contactos esporádicos y periodos de desaparición, en la que no se deja tiempo para cicatrizar y se está manteniendo la herida abierta constantemente. Esto puede ocurrir por no saber zanjar, por el miedo al cambio, la costumbre o la soledad. 

Si estas pasando por esta situación y no consigues salir del ciclo de la ruptura te puede ser de utilidad que también leas nuestro artículo sobre qué hacer durante una ruptura de pareja.

¿Cómo detectarlo?

No te habla durante días. 

No estamos diciendo que para que las relaciones salgan bien tengamos que tener un contacto continuo o estar hablando todo el rato. Cada relación es un mundo y es cierto que en todas las relaciones los inicios suelen ser más intensos en todo, incluida la comunicación. A medida que conocemos a la persona esto se normaliza y puede haber un decremento, que será mayor o menor en función de cada relación. 

Nosotras hablamos de esas situaciones en las que teníamos una manera habitual de comunicarnos y la persona cesa ese contacto de forma brusca, pero no totalmente. Que puede dejarnos sin contestar a medias en una conversación que requería de respuesta, pendientes de si quedar o no finalmente o simplemente no saber nada durante días. 

Es decir, hablamos de perder una pauta de comunicación establecida y que hace que una de las dos partes se sienta mal con ello, que se quede con la sensación de espera constante, de interés a medias. Esto suele venir acompañado de periodos o momentos donde esa comunicación si que vuelve y con mucha intensidad y que marca la pauta de la otra persona, sin que haya equidad. 

Te dice cosas bonitas y vuelve a ignorarte. 

Lo que suele decirse de que cuando estáis bien estáis muy bien, pero el resto del tiempo es ausencia y malestar. Te halaga, te dice que eres especial, que le gustas mucho, muestra interés por tus cosas y esto sube tu autoestima y tus expectativas en una relación en la que tu si que estás poniendo interés. 

Con el benching, se busca crear una necesidad, una apetencia para mantener ese contacto. 
 
Y al cabo de unos días, tras una quedada o una noche de conversación te vuelve a ignorar hasta que a esa persona le apetece retomar el contacto. 

El resultado puede ser: 

  • Confusión.
  • Ambigüedad.
  • Análisis de cada palabra o situación buscando qué has podido hacer para que se produzca ese alejamiento.
  • Tensión y presión en próximos encuentros para que no vuelva a desaparecer. 
  • Culpa.
  • Inseguridad.
  • Baja autoestima.

No contesta a preguntas sobre la relación 

Cuando se empiezan a establecer ciertos vínculos e intereses en las relaciones es común que de manera directa o indirecta se intente saber hacia dónde vas, qué estáis construyendo, si vais en la misma línea. 

Es cierto que cada persona necesita su tiempo para saber qué quiere en una relación, no todo son flechazos a primera vista. Todos tenemos nuestras inseguridades y barreras que pueden hacer que llevemos ritmos diferentes, pero este tipo de relaciones se alargan en el tiempo siendo la verdadera razón el no querer decir la verdad: que no existe el mismo interés. 

Las personas que ejercen este tipo de conductas evitan las conversaciones, cambian de tema, lo compensan con otras cosas como halagos. Quieren mantener la espera y alargar ese periodo lo máximo posible aun sabiendo que la otra persona lo tiene claro. 

¿Qué soluciones existen?

No todas las personas que se comportan de esta manera tienen una intencionalidad o maldad detrás. Muchas veces está ocasionado por miedo a comprometerse, falta de habilidades para enfrentarse a las relaciones, miedo a la soledad o inseguridad, pero eso no resta en que no sea una conducta egoísta para los demás. 

Esto no quiere decir que el dolor y sufrimientos que se experimenta cuando se sufre sea menor. 

En las relaciones de pareja, y hablamos en términos generales, se debe de poder estar tranquilo, aportarnos felicidad, sensaciones positivas y todo ello de manera equitativa. Dar y recibir, hablar y escuchar, pedir y saber recibir. 

Es necesario establecer límites, parámetros y que todas las partes implicadas estén de acuerdo. 

Si sientes que tu relación no está siendo honesta, que estás a la espera de forma constante, que no te sientes valorado/a, es necesario que analices si puede estar ocurriendo esto o otra cosa que no deje funcionar de manera sana la relación. 

Puedes pedir ayuda, estés en el lado que estés. Para superar una ruptura, para establecer límites en tus relaciones, para saber decir no y decir hasta aquí sin sentir culpa o vergüenza. 

Todas estas habilidades y herramientas se entrenan y se trabajan y no siempre tenemos porque saber ponerlas en marcha.

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