Terapia de Pareja -

Por qué no puedo dejar a mi pareja en Valencia

Por qué no puedo dejar a mi pareja

Muchas personas se ven ante la situación de querer terminar una relación sentimental con su pareja y no ser capaces de hacerlo. Ya sea porque no sepan cómo afrontar o expresar lo que sienten, porque tengan miedo al cambio o la soledad, por no querer hacer daño o porque exista una fuerte relación de dependencia.

Aunque en las relaciones de pareja hay crisis y se pueden trabajar los problemas, en ocasiones no existe un motivo de peso o que consideremos muy relevantes para dejarlo con alguien, simplemente ya no queremos estar con esa persona en una relación romántica, no queremos arreglar nada, aunque sintamos mucho amor y cariño por todo lo que hemos vivido.

Cuando esto ocurre puede aparecer un gran temor a estar equivocándonos, al cambio, a esa sensación de soledad y vacío que toda ruptura nos deja, estemos en el lado que estemos.

Tenemos que entender que son temores habituales y lógicos, que debemos afrontar y aprender a gestionar si tomamos la decisión de romper la relación y durante una temporada nos acompañarán hacia nuestro nuevo futuro..

¿Qué hay detrás de esta dificultad para dejar a un novio o novia?

Compromiso.

Cuando estamos en una relación con otra persona es posible que compartamos muchas cosas con ella. En función del tipo de relación puede ser la familia, hijos, la hipoteca, pero también hablamos de cosas más abstractas que creamos juntos y que pueden ser sencillamente un viaje, la construcción e imaginación de cómo será nuestro hogar, planes de futuro... Ante este sentimiento de compromiso, de cosas que se quedan pendientes, pueden aparecer sentimientos de culpa y temor, inseguridades que hagan más difícil tomar la decisión.

El temor a qué pasará después.

Podemos tener claro querer dejarlo con alguien, pero eso no nos evita que el cambio pueda afectar a nuestras rutinas y estilo de vida.

Este tipo de circunstancias pueden estancarnos a la hora de pasar a la acción una decisión que sí que tenemos tomada, pero que nos da miedo/pereza asumir y afrontar.

Debemos afrontar que todo cambio implica dejar atrás la comodidad y rutina que conocemos y que vendrán momentos de incertidumbre, pero es importante actuar acorde a nuestros sentimientos y emociones.

Esperar la relación liana

Muchas personas caen en el error, de forma más o menos consciente, de querer esperar a encontrar a otra persona, volver a enamorarnos o que nos guste alguien para entonces dar el paso hacia la ruptura.

Esto puede ocasionar frustración, malestar, discusiones por estar en una relación que realmente no queremos, además de mucho más sufrimiento añadido para la otra persona al alargar un proceso que no es real.

Evitar el sufrimiento

Es lógico que si hemos querido a una persona nos cueste mucho hacerle daño. Es más, podemos tener claro que ya no queremos tener una relación romántica o de pareja con ella o él, pero seguir sintiendo mucho amor y afecto. Para nada esto es incompatible, pero si que es cierto que puede dificultar el que no nos seamos sinceros y no seamos sinceros con esa persona.

Debemos pensar que el sufrimiento que le estamos evitando a corto plazo, solo aumenta el dolor que podrá ocasionar la situación en el futuro. Si nos obligamos a estar en una relación que ya no queremos las discusiones, el respeto, la empatía, incluso ese cariño que ahora nos lleva a “aguantar” puede verse perjudicado.

Dependencia emociona.

Dejar a una pareja por la que hemos sentido que nuestro bienestar, felicidad, cuidados y rutina dependen completamente puede hacerse muy muy complicado, incluso cuando tenemos claro que no es una relación que nos haga bien, incluso aunque sepamos que estamos en una relación tóxica.

Aquí podéis leer más sobre la dependencia emocional.

¿Cómo lo afronto?

Es evidente que las rupturas amorosas no son plato de buen gusto para nadie. Es un cambio muy relevante en la vida de dos personas y supone una adaptación a un nuevo futuro completamente diferente al que imaginamos este tiempo. De ahí que la manera en la que se produzca la ruptura puede ayudar a sobrellevar mejor este duelo que experimentan todas las partes implicadas.

Expresar el malestar.

Si dejamos que la comunicación sobre el malestar que sentimos en una relación se exprese solo ante discusiones o el propio detonante de la ruptura, esto puede dejar mucha información relevante y necesaria de expresar por el camino.

Si entendemos por qué está ocurriendo y podemos hablarlo, será mucho más fácil de digerir y asimilar por ambas partes, aunque eso no quita peso al dolor del proceso.

Si dejamos que ese miedo al cambio y temor a hacer daño evite nuestra expresión emocional, estaremos avanzando en un duelo mientras tomamos la decisión nosotros, pero impidiendo que la otra persona esté informada del malestar.

El lugar y el canal deben de ser adecuados

Si hablamos de que es esencial poder comunicar bien y de manera sincera los sentimientos, necesitamos que la ruptura se produzca en un lugar adecuado. Debemos buscar un lugar cómodo, en el que vayamos a tener tiempo sin ser interrumpidos/as, que haya intimidad para que todas las partes puedan expresarse.

Si estamos en un sitio demasiado concurrido y poco íntimo podemos sentir vergüenza por llamar la atención.

En este apartado es relevante centrarse también en el canal. Con las nuevas tecnologías es inevitable no poner una barrera para evitar afrontar ciertas situaciones incómodas. Puede darse el caso que una llamada telefónica y una conversación a través de una red social sea la única forma de la que dispongo o una manera de poder expresar mejor lo que siento, pero que no sea una excusa para que la conversación sea rápida y sin contenido.

Aunque es recomendable para cerrar mejor estas conversaciones y que nos quedemos con la sensación de menos “cosas pendientes” hacerlas en persona, si decidimos hacerlas a través del teléfono por la razón que sea, tenemos que cuidar que también sean espacios de intimidad, tranquilidad y tiempo.

Debemos ser claros con nuestro mensaje.

Es esencial que cuando queramos romper una relación lo dejemos claro.

Si damos rodeos o no mandamos un mensaje claro, es posible que quede un hilo de esperanza en la otra persona que alargue su proceso y su aceptación en el duelo.

Si tenemos claro qué queremos terminar una relación debemos ser directos, aunque con ello ocasionar dolor a alguien a quien aun queramos.

¿Y si nos damos un tiempo?

Esto es algo completamente diferente. Evidentemente, cuando dejamos a alguien, como en cualquier decisión, no podemos esperar estar siempre cien por cien seguros/as. De igual forma, pueden ocurrir determinadas situaciones en las que una relación necesite un espacio de reflexión para saber desde dónde y cómo continuar.

Si vamos a poner en marcha este proceso es esencial tener claro que no puede ser una herramienta de evitación… Tienen que quedar claros los tiempos y el momento en el que volveremos a poner nuestras ideas y soluciones encima de la mesa para ver si continuamos o no, es decir que nos enfrentaremos de nuevo a la decisión.

Si simplemente pasa el tiempo y no hemos trabajado las cosas pendientes de forma individual, nos volveremos a encontrar en el mismo punto de bloqueo de la relación y puede ser mucho más doloroso el proceso para todos/as.

No es momento de echar las culpas

En una ruptura es necesaria la comunicación y despejar algunas dudas sobre temas pendientes y que puedan surgir, pero no es el momento de buscar culpables absolutos sobre las cosas.

Es el momento de hablar de ese balance por el que pasan todas las relaciones y que en este caso, por x o y, no compensa, beneficia o hace bien a algunas de las partes.

El apoyo y la distancia.

Cuando le comunicamos a alguien que queremos dejar una relación puede ser un momento de muchísima emotividad.

Es cierto que no podemos convertirnos en el apoyo de la persona que dejamos, por mucho que nos importe su sufrimiento o la sigamos queriendo. En ese instante podemos dejarnos llevar por la empatía, la escucha y acompañarla.

Eso sí, cuando esa conversación acabe, lo mejor es poner distancia, como poco una temporada. Evidentemente, en función de cada relación esta distancia será mayor o menor, no es lo mismo compartir casa o tener hijos o grupos de amigos en común, que simplemente romper con alguien que no convives.

Contacto cero

Esta técnica hace referencia a un periodo de tiempo específico en el que evitamos ver, hablar y obtener información de nuestra ex pareja y su vida. Es decir, no solo implica no ver físicamente a la persona, también no saber nada de ella ni por nosotros ni por otros medios (redes sociales, conocidos, familiares, amigos en común…).

Te dejamos este artículo donde puedes encontrar mucha más información sobre el proceso de la ruptura.

Pide ayuda

Si sientes que no sabes cómo terminar una relación, que estás inmersa/o en una relación de dependencia y que no puedes expresar tus sentimientos, puedes pedir ayuda.

La psicología puede dotarte de las herramientas necesarias para comunicar tus emociones y aprender a entenderlas, mejorar la asertividad y ayudarte a validar tus decisiones. 

Tu bienestar y satisfacción son nuestra mayor recompensa:

    "En tan sólo dos sesiones he conseguido comenzar a encauzar mi vida. Angharad es muy cercana al paciente y el clima de confianza y seriedad es la nota predominante en su consulta. Ahora me toca seguir trabajando sus pautas y estrategias, gracias."
    "Angharad sabe escuchar y enseguida me sentí cómoda,He estado por un momento en mi vida en la cual todo me salía mal, todo mi mundo se tambaleaba y estaba aterrado, su capacidad para abordarlo y su experiencia en este campo ha sido vital, muchas gracias por todo"
    "Sólo tengo palabras de agradecimiento, me ayudó en uno de los momentos más difíciles de mi vida y desde el primer momento supo ayudarme y calmar mi ansiedad. Ahora entiendo mejor mi cuerpo y se lo debo a ella, gracias Angharad."
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